Mejora de la fachada.

La fachada de un edificio suele rehabilitarse cada 20 años por consideraciones técnicas o estéticas. En la actualidad, la fachada está adquiriendo un papel cada vez más relevante y complejo en el control de las condiciones ambientales del espacio interior.

La necesidad de mejorar la fachada puede venir por diferentes causas. Por un lado por un deseo de adecuación estética y cambio del aspecto exterior de la misma, por necesidad de repararla en caso de deterioro, o por querer mejorar el comportamiento energético de la vivienda, en el cual la fachada juega un papel fundamental por ser parte de la envolvente térmica.

La mejora de la fachada durante la fase de uso de la vivienda requiere cierto grado de control externo debido a las restricciones normativas que imperan sobre la fachada. Este control puede ser aplicado por técnicos de la administración pública o de la comunidad de propietarios. También requiere, en la mayoría de los casos, la participación de técnicos.

Características.

A nivel constructivo y de diseño:

  • Acabados iniciales básicos.

  • Uso de materiales de fácil sustitución y reciclaje.

  • Uso de sistemas que sean capaces de incorporar fácilmente nuevos acabados.

  • Posibilidad de incorporación de nuevos elementos (protección solar, equipos de captación solar, equipos de ventilación/climatización,...)

  • Posibilidad de apertura de nuevos huecos.

  • Máxima independencia posible entre la fachada y la estructura de soporte.

  • Diseño modular.

A nivel de gestión:

  • Información para el usuario relativa a posibles mejoras previstas y modo de llevarlas a cabo, recomendaciones sobre la sustitución de materiales, ubicación de posibles aperturas de huecos previstas, etc.

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