¿Cómo diseñar lo colectivo en una agrupación de viviendas?

Vivienda-flexible

En la agrupación de viviendas se va más allá de la unidad habitacional incorporando los espacios intermedios entre las viviendas y entre las viviendas y el barrio, posibilitando así espacios de relación comunitaria. Son espacios intermedios entre lo privado y lo público, lugares de transición entre la casa y la calle, por lo tanto son lugares de proximidad entre los vecinos, donde puede haber servicios específicos que sean necesarios para la vida de la comunidad.

¿Qué necesitamos saber o plantearnos?

Lo colectivo en una agrupación de viviendas se construye a lo largo del camino, de ahí que lo denominemos "procesos colectivos de viviendas". Son procesos en los que el propio grupo, además de ir participando en la toma de decisiones del proyecto, también se va conformando a través de la gestión que hace de los acuerdos y conflictos. En este sentido son procesos de relación que reflejan el modelo de sociedad que el grupo tiene asumido (y va compartiendo, re-construyendo y modificando).

Podemos decir que son procesos de construcción de confianza en los que se ponen en juego emociones humanas, por ello conviene tener presente que más importante que el proyecto concreto de vivienda es el proyecto comunitario que hay detrás.

Teniendo esto en cuenta, queremos adentrarnos en las posibilidades que el diseño de lo colectivo puede ofrecer a una agrupación de viviendas.

La vivienda colectiva a la que nos referimos en este apartado es aquélla que además de ser una agrupación física de viviendas en un edificio, comporta la formación de una comunidad de vecinos, posibilitado por la existencia de espacios o elementos comunes en régimen de copropiedad.

Proponemos diseñar lo colectivo teniendo en cuenta dos aspectos:

Estrategias de flexibilidad en agrupaciones de vivienda.

La agrupación de viviendas abre nuevas posibilidades de proporción de flexibilidad, al considerar que la vivienda transciende la unidad habitacional y se extiende hacia los espacios intermedios entre las viviendas y entre las viviendas y el entorno urbano; que existen determinados servicios que pueden satisfacerse fuera de la vivienda de forma comunitaria; o que pueden producirse intercambios de viviendas o de espacios dentro del mismo edificio.

Se proponen los siguientes estrategias de flexibilidad en agrupaciones de vivienda:

Espacios de relación en las agrupaciones de vivienda.

Las características de lo común dentro de un edificio de vivienda colectiva puede variar desde el mínimo indispensable para proveer el acceso de las personas y servicios a las viviendas, hasta una amplia gama de espacios de relación que favorezcan la socialización. La existencia de estos espacios potencia la comunicación y el diálogo entre vecinos, la capacidad de los mismos para compartir recursos y lugares comunes, y para debatir y resolver los conflictos si los hubiera. Estos suelen ser espacios intermedios entre lo privado y lo público, lugares de transición entre la casa y la calle, entre lo particular y lo colectivo, entre el “dentro” y el “fuera”; son por lo tanto lugares de proximidad entre los vecinos.

Se proponen los siguientes "espacios de relación" en función de su uso y su grado de privacidad/colectividad:

  • Límites intermedios. Espacios que ponen relación el interior de las viviendas con el exterior. Se trata de espacios-umbrales o espacios de indefinición que otorgan porosidad a los límites o piel exterior. Estos pueden ser ventanas, balcones, superficies de fachada, terrazas...

  • Zonas Comunes. Espacios que se comparten entre vecinos y vecinas como los descansillos, corredores de acceso, zaguanes, núcleos de comunicación vertical y horizontal. Las dimensiones y diseño de estos espacios pueden propiciar que sean lugares de encuentro, lugares seguros y/o lugares accesibles.

  • Espacios compartidos. Espacios que posibilitan y potencian la vida en comunidad. Espacios que pertenecen a la comunidad con posibilidad de uso por todos como cocinas comunes, lavanderías, tendederos, comedores, cuarto de plancha, jardines, azoteas, huertos comunitarios...

  • Espacios de uso Comunitario. Espacios pertenecientes y gestionados por la comunidad con posibilidad de uso privativo por parte de cualquier integrante de la misma. Son espacios usados por las personas que lo necesiten en cada momento, pudiéndose establecer distintos modos de adjudicación (rotación, lista de espera, banco de horas…) Estos espacios pueden ser lugares de trabajo, viviendas/espacios disponibles, tiendas, almacén, talleres, apartamento para invitados,….

  • Espacios para la convivencia de usos con el barrio. Los procesos colectivos de vivienda no sólo pueden tener usos comunes dentro de la propia agrupación de viviendas, sino que pueden ofrecer usos al mismo barrio donde se ubica, tales como ludoteca, oficinas, biblioteca, guarderías, tiendas…

  • Espacio público. Muchas veces la agrupación de viviendas está directamente relacionada con el espacio público (calle, plaza, parque,…) constituyendo éste su espacio de relación y convivencia. La buena accesibilidad y relación con los espacios públicos del barrio garantizan el desarrollo de una vida cotidiana saludable.

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