¿Como pensamos la vivienda las mujeres?

Mujeres

Concebir los lugares que habitamos bajo el punto de vista de las mujeres nos lleva a repensar el espacio, la ciudad y la propia vivienda. Esto supone facilitar el desplazamiento entre los distintos espacios cotidianos de las mujeres, asegurar la accesibilidad de los recorridos y proyectar espacios amables y de seguridad. Asimismo, multiplicar los puntos de encuentro como parques y plazas, ya sea en el barrio o en las propias comunidades de vecinos, que faciliten las relaciones sociales. También en el interior de las viviendas se busca la convivencia y la participación en las tareas domésticas mediante espacios diáfanos y multifuncionales.

Introducción

Tradicionalmente, como consecuencia de la histórica subordinación de las mujeres, los lugares que habitamos han sido diseñados bajo una perspectiva androcéntrica. Así, tanto las ciudades como los barrios pasando por las propias viviendas responden a una concepción masculina del espacio. Esto significa que a menudo obvian necesidades y costumbres más propias de las mujeres.

En primer lugar, las mujeres tienen un espíritu relacional propio, esto es, acostumbran a valorar más los espacios compartidos y de participación. En segundo término, la actual distribución de roles implica una mayor asunción de tareas domésticas y de cuidado por parte de las mujeres. De tal forma que las mujeres acostumbran a hacer un uso diferenciado del espacio, ya sea público o privado.

Tareas asumidas en gran parte por las mujeres como llevar a los niños al colegio o a actividades extraescolares, hacer la compra, acompañar a las personas mayores al médico, además de ir a trabajar, comportan usos distintos del espacio público. Esta división de roles también tiene consecuencias concretas en el interior de la vivienda. Pese a los notables avances, continúan siendo las mujeres quienes concentran una parte significativa de las tareas del hogar. Esto conlleva que hagan un uso más intensivo de determinados espacios como la cocina y el lavadero o el cuarto de la plancha. De ahí que la distribución de estos espacios y su correcto acondicionamiento resulten especialmente relevantes.

En tercer lugar, es importante destacar que el sistema económico pone en situación de mayor vulnerabilidad a las mujeres. Aún hoy las mujeres están sobre-representadas en ámbitos laborales escasamente remunerados como el sector servicios y de cuidados. E incluso en ámbitos profesionales persiste cierta discriminación salarial. Pensar la vivienda bajo la óptica de las mujeres nos lleva, por tanto, a reivindicar la necesidad de viviendas accesibles económicamente.

En definitiva, considerar las necesidades habitacionales de las mujeres nos obliga a replantear los distintos niveles –ciudad, barrio y vivienda - de los lugares que habitamos. Así, pensar los espacios donde vivimos desde una perspectiva igualitaria nos obliga a repensar la ciudad y el ámbito rural en su conjunto, pasando por los espacios comunes vecinales y la misma casa.

Comentarios

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Maria Josep Celobert
Hace casi 4 años
Gracias Observatori DESC por aportar este contenido!!
Ante esta pregunta se han planteado las siguientes propuestas:

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